La Federación Española de Fútbol y el Real Madrid han dado su visto bueno al plan propuesto por la Conmebol, la FIFA y la UEFA y la Policía estudia las implicaciones para la seguridad.

El partido de vuelta de la final de la Copa Libertadores, River-Boca, que se suspendió el pasado 24 de noviembre después de los incidentes en los alrededores del estadio Monumental de Buenos Aires, está cerca de cerrar una nueva sede, el Santiago Bernabéu, en Madrid, después de un acuerdo en el que han estado trabajando en las últimas horas la Conmebol, la FIFA, la Federación Española de Fútbol (FEF) y el Real Madrid. Según fuentes conocedoras de la negociación, el trato se encuentra cerrado al 90%, y las partes confían en anunciarlo a lo largo de la tarde de este jueves.

Mientras, la Policía Nacional y el equipo de seguridad del Real Madrid han comenzado a estudiar las implicaciones para la seguridad de la ciudad en una reunión que, según fuentes oficiales, ha comenzado en la Delegación de Gobierno este jueves por la tarde, a las 17.00, poco después de que Interior tuviera conocimiento de que el partido podría disputarse en la capital de España.

Después de los altercados del sábado 24, la final se había programado para el domingo 25, en el mismo escenario, el Monumental, pero tampoco se disputó ese día, y los dirigentes acordaron aplazar el partido. Se citaron el martes, en Asunción, capital de Paraguay, junto con la cúpula de la Conmebol, para intentar encontrar una solución. Sobre la mesa, tenían, además, la reclamación de Boca de que se le concediera el título de campeones de la Libertadores sin que se disputara ya el partido de vuelta. Esta posibilidad sigue pendiente de fallo definitivo, mientras se ha seguido trabajando para desatascar el conflicto.

Poco después se llegó a cerrar una fecha tentativa: el partido se disputaría el 8 o 9 de diciembre, y sería fuera de Argentina. Se exploró entonces la opción de jugar el partido en Doha (Qatar), que tenía en cuenta que pocos días después, del 12 al 22 de diciembre, se disputaría el Mundial de Clubes en Emiratos Árabes Unidos, y allí tendría que competir el vencedor del título de la Libertadores. Esa opción tampoco se cerró. Como tampoco se pusieron de acuerdo las partes en llevar el partido a Asunción, lugar principal de las negociaciones.

La FIFA y la Conmebol abrieron entonces la vía española, junto con la UEFA. Los tres organismos se pusieron en contacto con la FEF para estudiar la posibilidad de llevar el partido a España. La federación dio su visto bueno a ese plan, que apuntaba al estadio Santiago Bernabéu como sede del partido. Según fuentes conocedoras de la negociación, tanto la FEF como el Real Madrid están de acuerdo en que el encuentro se celebre en el recinto madridista, el sábado 8 de diciembre o el domingo 9. Ese fin de semana el estadio no tiene programado partido del Real Madrid, que juega su encuentro de Liga el domingo 9 a las 16.15 contra el Huesca en El Alcoraz.

Las negociaciones para llevar el encuentro decisivo de la Libertadores al Bernabéu (el resultado de la ida fue 2-2, sin valor doble de los goles fuera de casa) se encuentran muy avanzadas, “al 90%”, según fuentes cercanas a las conversaciones, que esperan que el anuncio definitivo se realice este mismo jueves por la tarde. Para ello, la federación debe recibir un acuerdo firmado por las tres organizaciones futbolísticas que se han implicado en el proceso, Conmebol, FIFA y UEFA.

El Real Madrid, de acuerdo con este plan, no cedió en cambio en 2012 su estadio para que se jugara allí la final de la Copa del Rey entre el Athletic y el Barcelona. Alegó entonces que necesitaba emprender obras en los baños y en algunos asientos del recinto nada más terminar la temporada. El partido se jugó en el Vicente Calderón. Las últimas tres finales de Copa también se han disputado en Madrid, pero ninguna de ellas ha sido en el Bernabéu: en 2016 y 2017 fue en el Calderón; y en 2018, en el Wanda Metropolitano, que acogerá el próximo sábado 1 de junio la final de la Champions League.

Fuente: https://elpais.com/deportes